Arq. Alejandra Felippa
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Alejandra Felippa

Mi historia

“¿Qué se puede hacer con este piso de mármol italiano?”, preguntó un cliente de la marmolería donde yo trabajaba en 1998.

El arquitecto tenía que entregar  un local que había alquilado una importante compañía y solicitaba presupuesto por 300 metros cuadrados de placas de mármol Botticcino  para reemplazar las del piso, que estaban muy deterioradas.

En aquel momento, el presupuesto y los tiempos para importar el material resultaron inviables, por lo que el arquitecto preguntó si había otra solución.

Esa consulta fue el disparador de mi propio emprendimiento: recordé que semanas  antes había visto en una exposición en Buenos Aires máquinas para pulir mármol y conocí esta remota posibilidad de brindar el servicio.

Con el aval de los dueños de la marmolería, le mostré al arquitecto imágenes de cómo podía resultar la restauración. Hice un presupuesto muy accesible y decidió contratar la que fue mi primera obra de revalorización de mármoles.

Cuando terminamos, el propietario del local -que era muy parco- se miró en el piso y dijo: “Esto es un espejo”.

 

Después surgió la sede corporativa de Arcor donde, por el tránsito de la obra, se había rayado todo el piso de mármol  y muchas de las placas estaban alabeadas.

Me recomendó la marmolería donde todavía trabajaba y restauré más 600 metros cuadrados.

El gran salto lo di cuando compré un lote de máquinas importantes y empecé a formar gente a mi estilo y valores.

En 2006 se presentó otra obra muy significativa para mí: la recuperación de la escalera del Sierras Hotel de Alta Gracia. Fue un desafío porque faltaban partes del descanso. Cuando el ingeniero supervisor me preguntó si servían los mármoles que había sacado de los umbrales de las ventanas, inmediatamente pensé en reciclarlos para completar las piezas perdidas del descanso de la escalera.

Con esa obra me di cuenta de que podía brindar soluciones adicionales, como recuperar piezas que se estaban por descartar. Además, en el Sierras Hotel estaban manchados los únicos calcáreos que habían dejado en pie y me consultaron si tenían solución. Investigué y con mi equipo de gente probamos y alcanzamos una solución innovadora.

Así se fueron abriendo los caminos de mi pasión por restaurar. A la vez, mi compromiso al servicio de la innovación, las soluciones en obra  y el expertise adquirido en pétreos, son los valores que sostienen mi trayectoria.